Es el error número 1 que vemos como fabricantes: cubrir un mueble, un vehículo o una máquina con una lona «bien estanca»… y descubrir moho en primavera. Porque impermeable y transpirable no son lo mismo, y confundirlos sale caro. Después de años confeccionando fundas a medida en nuestro taller, esta es la guía que nos gustaría que todo el mundo leyera antes de comprar una funda.
Impermeable: que el agua no entre
Un tejido es impermeable cuando bloquea el paso del agua líquida: lluvia, nieve, salpicaduras. Esa barrera se consigue con un recubrimiento aplicado sobre el tejido base (normalmente poliéster), y no todos los recubrimientos son iguales:
- PVC: el más robusto y estanco. Ideal para lonas de uso intensivo y protección contra lluvias fuertes. Su límite: no respira.
- PU (poliuretano): más fino y flexible, permite combinar impermeabilidad con transpirabilidad. Es la base de los tejidos técnicos.
- TPU: la evolución ligera del PU, muy resistente en relación a su peso. Perfecto cuando buscas una funda técnica, ligera y fácil de manejar.
Transpirable: que la humedad salga
Aquí está la mitad de la ecuación que casi nadie mira. Debajo de una funda siempre hay aire, y ese aire contiene humedad: la del rocío, la de la lluvia anterior, la que sube del suelo, la del propio mueble o vehículo. Con los cambios de temperatura entre el día y la noche, esa humedad se condensa contra el objeto cubierto. Si el tejido no respira, queda atrapada, y ahí empiezan el moho, los malos olores y la corrosión.
Un tejido transpirable (permeable al vapor de agua) deja escapar esa humedad hacia fuera mientras sigue bloqueando el agua líquida hacia dentro. Parece magia, es física: las moléculas de vapor son mucho más pequeñas que las gotas de agua.
Entonces, ¿qué elegir? Depende de una sola pregunta
¿Cuánto tiempo va a quedarse puesta la funda?
- Uso puntual o interior (cubrir unas horas, proteger del polvo en un garaje): un tejido impermeable clásico con recubrimiento PVC es perfecto. Robusto, duradero y con el mejor precio.
- Invernaje y estacionamiento prolongado en exterior (semanas o meses sin destapar): el tejido transpirable es imprescindible. Es el caso de nuestra gama Técnica para muebles, y de los tejidos multicapa tipo Spunbond de nuestras fundas para furgoneta: techo impermeable, estructura que respira.
- Exposición extrema al sol (costa mediterránea, sur): prioriza además el tratamiento anti-UV del tejido, que protege tanto al objeto cubierto como a la propia funda contra la decoloración y el envejecimiento.
El gramaje: qué dice de verdad (y qué no)
El gramaje (los g/m² de la ficha técnica) indica el peso del tejido, y a menudo se interpreta como «más gramos = mejor». Es más sutil: un gramaje alto aporta robustez mecánica y resistencia al desgarro, ideal para uso intensivo o industrial. Pero un tejido técnico ligero con buen recubrimiento puede ser más impermeable, más fácil de manipular y más adecuado para una funda que pones y quitas a menudo. El gramaje correcto es el que corresponde a tu uso, no el más alto de la tabla.
Los 4 trucos del fabricante
- Con un tejido no transpirable, deja respirar por abajo: pide la funda unos centímetros más corta para que no toque el suelo, o deja una abertura de 3 a 5 cm en la parte inferior. El aire circula y la condensación escapa.
- Funda ceñida, funda que dura: una funda a medida, ajustada al centímetro, no flota con el viento, no roza y no se desgarra. La mitad de las fundas universales que se rompen mueren por exceso de tela, no por falta de calidad.
- Mira las costuras, no solo el tejido: de nada sirve una lona estanca con costuras que filtran. Busca costuras dobles o termoselladas en las fundas de exterior.
- Cubre siempre en seco: un mueble
